Pasión por la Cocina a la Brasa desde 1983
Nuestra Historia
Nuestra Historia
La historia de El Pedrusco comienza mucho antes de convertirse en restaurante.
En el lugar donde hoy se encuentra nuestra casa existía un establo de ganado ovino. Pedro Cerón e Isabel Hernández, fundadores de El Pedrusco, dedicaban su vida a la ganadería, una profesión muy arraigada en la zona y compartida por muchas familias de Cañada Hermosa.
Por aquel entonces, numerosos vecinos, agricultores y viajeros hacían una parada en el camino para descansar, conversar y refrescarse con el agua fresca del aljibe que había en la finca. Aquel rincón se convirtió poco a poco en un lugar de encuentro donde nunca faltaban una charla, una sonrisa y la hospitalidad de sus propietarios.
Con el paso del tiempo, Pedro e Isabel decidieron dar un paso más y abrir un pequeño merendero. Era un proyecto sencillo y humilde, construido con mucho esfuerzo, ilusión y cariño, pero con una idea muy clara: ofrecer a cada visitante lo mejor que sabían hacer.
Su experiencia como ganaderos les permitió conocer como pocos la calidad de las carnes, convirtiéndolas desde el principio en una de las señas de identidad de la casa. Gracias al trabajo constante, al apoyo de sus clientes y a la dedicación de todas las personas que han formado parte de El Pedrusco, aquel pequeño merendero fue creciendo hasta convertirse en el restaurante que hoy conocemos.
Años más tarde, sus dos hijos se incorporaron al negocio familiar, recogiendo el legado de sus padres y manteniendo intactos los valores que dieron origen a este proyecto: el esfuerzo, la cercanía, la honestidad y el compromiso con el producto de primera calidad.
Hoy, más de cuatro décadas después, seguimos trabajando con la misma pasión y el mismo respeto por nuestras raíces. Porque para nosotros, El Pedrusco no es solo un restaurante; es una historia familiar construida alrededor de una mesa, del fuego y de la confianza de quienes nos acompañan generación tras generación.

